Cuando recogimos a Roque estaba muy agresivo y desconfiado con las personas, pensamos que ha tenido una vida dura, su relación con los humanos no se debe de haber caracterizado por la amabilidad y el cariño en el trato hacia él. Poco a poco va confiando más, necesita un dueño firme y con paciencia. Es muy activo, necesita correr y quemar energía.