Una compañera encontró a Pastora caminando por la carretera, tenía todas las almohadillas destrozadas por el asfalto caliente. Al principio sólo podía dar pequeños paseos a causa del dolor en sus patas.
Es muy amistosa tanto con humanos, como con perros. Su debilidad es la comida, se tumba y rodea su plato con las patas y no deja que se le acerque nadie.
VOLVER A PERROS GRANDES