Nos dejaron a Oliver atado en la puerta de una de nuestras casas de acogida. Estaba inválido, sucio y lleno de garrapatas. Los veterinarios nos propusieron que lo eutanasiáramos, pensaban que su inmovilidad estaba producida por una enfermedad que transmiten las garrapatas y que es irreversible. Quisimos darle otra oportunidad y lo llevamos a Valencia, a la consulta de una veterinaria homeópata. Con sus pautas, la homeopatía, los baños en la playa, los extra de comida y el tesón de los voluntarios, Oliver comenzó a dar muestras que podría llegar a caminar, en el video podreis apreciar que su paso aún es vacilante. Oliver se ha recuperado completamente, tiene muchísima energía y amor que dar.