Laila fue rescatada junto a Tristana. Nos avisaron que habían abandonado un rebaño de ovejas y a los perros que las custodiaban, algunas ovejas murieron de inanición hasta que el Seprona se hizo cargo. Nosotros sólo pudimos ocuparnos de Laila y de Tristana. Allí dejamos a su compañero, un macho grande, al cuidado de los vecinos que nos dieron el aviso, ya que no teníamos casa para él. Cuando las llevamos a su casa de acogida conectaron fenomenal con la perrita que ya estaba en la casa, hicieron piña entre las tres.
Laila tiene una ligerísima cojera que no le impide caminar y correr con normalidad. Sorprendentemente aún no hemos oido ladrar ni a ella, ni a Tristana. Cuando las hemos llevado al veterinario, en el coche, nos hemos olvidado que las llevábamos!!! en ningún momento las escuchábamos quejarse, ni gruñir, ni ladrar, nada, silencio absoluto.
Laila es muy zalamera y alegre, es simpatiquísima, no guarda ningún recelo hacia los humanos. Sí que tienen miedo de los palos y las escobas.
Todos se merecen encontrar una buena familia que les adopten, pero ellas especialmente por todo lo que han pasado.
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