Encontrada por una compañera en compañía de un pastor alemán, los dos se encontraban en mal estado, pero ella tenía un mejor aspecto aunque cojeaba de una patita, parece ser que era sólo un golpe leve y ya no cojea.
Mía es una perrita cariñosa, se lleva bien con otros perros y con gatos.
Dió positivo en leishmania, erliquia y filaria, está en tratamiento, se curará de la filaria y erliquia, la leishmania le acompañará toda la vida, pero con tratamiento llevará una vida completamente normal.